Tipos de duelo

Duelo normal

Duelo complicado

De acuerdo a the National Institutes of Health (Institutos Nacionales de Salud, por su nombre en español), aproximadamente el 7% de las personas desconsoladas experimentan un duelo complicado, una forma perjudicial crónica de duelo, que afecta el proceso de sanación. Los factores de riesgo para el duelo complicado incluyen:

  • Una muerte repentina, inesperada, traumática, violenta o al azar.

  • Muerte por una enfermedad sufrida durante largo tiempo, como la enfermedad de Alzheimer o el cáncer.

  • La pérdida de un hijo.

  • La creencia de la persona en duelo de que la muerte podría haberse evitado.

  • Una relación de enojo, ambivalente o demasiado dependiente con la persona muerta.

  • La persona en duelo tiene una enfermedad que coincide con la enfermedad de la persona muerta.

  • La persona en duelo sufre múltiples pérdidas en poco tiempo.

  • Falta de apoyo social para el doliente.

  • Pérdida de autonomía (una persona con una enfermedad degenerativa, un adulto mayor que ya no es capaz de cuidar de sí mismo).

  • Una persona que experimenta un revés financiero significativo.

  • Una persona que experimenta una pérdida de sueños, esperanzas o expectativas (una persona o pareja que sufre de infertilidad).

 

Las personas que se sienten atrapadas en la pena o que experimentan una pena intensa, a pesar del paso de varios meses, pueden recuperarse más rápidamente con el apoyo de un terapeuta profesional o un profesional de la salud mental. Es bueno preguntar: "Si tuvieras un pie quebrado, ¿te gustaría sufrir hasta que el hueso roto se haya curado o te gustaría ver a un médico y ayudarlo a sanar adecuadamente y más rápido?"

 

 

Duelo retrasado

A veces, posponemos la respuesta del duelo normal para más tarde. Hacemos esto porque necesitamos "ser fuertes" para ayudar a alguien más o ya estamos experimentando demasiado estrés como para permitir que comience el proceso de curación o necesitamos más tiempo para aceptar la realidad de la pérdida o no empezamos la pena hasta experimentar un evento que evoque otra fuerte respuesta emocional.

 

Un duelo privado de su derecho

Una persona puede experimentar un duelo privado de su derecho cuando no puede reconocer abiertamente la pérdida, la pérdida no es aceptada socialmente o cuando la pérdida no puede ser llorada públicamente. Las causas pueden incluir una muerte relacionada con el VIH/SIDA, un aborto espontáneo o muerte fetal, la muerte de una pareja o cónyuge del mismo sexo, la muerte de la pareja en una relación extramatrimonial o el duelo de alguien que no puede recordar (ej. padre o hermano que mure cuando eras un bebé o antes de que nacieras).

 

Las víctimas de violencia familiar pueden experimentar un dolor que no se reconoce, no se respalda y se desconoce (por la víctima y por otras personas cercanas a la víctima). Las consecuencias pueden incluir adicción, problemas de salud física, discapacidad, enfermedad mental, victimización continua, inestabilidad financiera, TEPT -trastorno por estrés postraumático- (PTSD por sus siglas en inglés), desafíos para mantener un trabajo, problemas de custodia y rechazo por parte de niños mayores que se identifican con el padre que tiene el "poder" en la relación.

 

Duelo traumático

Una persona puede experimentar duelo traumático cuando una muerte es violenta, inesperada o hace que una persona muera "antes de su tiempo", como un bebé, un niño, una víctima de asesinato o una víctima de accidente. El duelo traumático puede incluir la exposición al trauma de la guerra entre los militares, sus familias y sus hijos.

 

El duelo traumático también puede incluir:

  • Sobrevivientes de traumas físicos, emocionales o sexuales que luchan por sentirse seguros en la vida cotidiana.

  • Familias que sufren desalojo e inestabilidad de vivienda que se sienten desprotegidas e inestables.

  • Hijos de divorcio que lloran la pérdida de la seguridad en la familia "intacta".

  • Miembros de una comunidad que se enfrentó a la violencia y se siente desestabilizada e insegura.

 

Si la pérdida fue inesperada o repentina y particularmente si el ser querido murió por suicidio el dolor puede, a veces, sentirse insoportable.

 

Siguiente: Los niños y el duelo